Lo interesante de este planeta es que suceden cosas muy curiosas, y una cantidad sustancial de las interrogantes que nos invaden están teñidas de lo más vil y miserable de la raza humana. Pensemos –al menos un momento- en las nominaciones siguientes: “Primer Mundo” y “Tercer Mundo”. Si nos volcamos al mundo intelectual, diríamos que esa forma de estratificación del mapa mundial es una cuestión puramente histórica, y en los días que corren, hasta -podría entenderse como- didáctica .
Sin embargo, pareciera mostrar un cierto talante estatutario el sólo hecho de decir que una persona pertenece al primer mundo. Es una distinción, puramente económica...
He tenido la suerte de vivir once años en Argentina, quince años en Uruguay, y ahora llevo en España un año y medio. ¿Por qué suerte? Porque he vivido desde el adentro sitios y formas de vida diferentes. Creo que no es lo mismo, visitar un país (aunque lo hiciéramos en plan explorador) que vivir allí. Y cuando digo vivir, me refiero a tener que hacer la compra todos los días, tener que ir al médico, pagar impuestos, resumiendo: estar dentro del sistema social.
Cuando llegué a España, lógicamente, todo era nuevo, por momentos amenazador, por momento mágico… qué se yo… distinto. En estos años me he dedicado a bucear en esas diversidades.
Hoy ha pasado un tiempo prudencial. Durante mis primeros tiempos en España sólo veía las diferencias, hoy puedo ver las tristes similitudes, y no dejo de sorprenderme.
Tengo la suerte de estar casada con un hombre maravilloso con el que comparto un amor indescriptible, las palabras que me urgen son, ‘simplemente felices’. Lograr simpleza y felicidad en el mundo que vivimos, y que con esforzada miseria construimos día a día, es casi imposible, pero este caso es. La ventaja de que él sea español, me ha llevado a vivir desde un nuevo adentro esta querida España.
España, corresponde al primer mundo. Mis países de origen, Uruguay y Argentina, al tercer mundo. Hay tantos discursos prefabricados sobre la igualdad..., sin embargo, cuando escucho primer y tercer mundo, me viene a la memoria el libro de George Owell “La rebelión en la granja”, que en una frase resume mi idea “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”, la tengo en mi memoria porque a pesar de ser un libro publicado en 1945, es plenamente vigente.
He escuchado mil veces la palabra Tercermundismo, en un intento de separar, de forma despectiva todo lo que no corresponde a Europa. En la televisión, dirigentes políticos en el afán de insultar a sus adversarios, lo utilizan a menudo. En el tiempo que llevo aquí me he dado cuenta que en las miserias, a pesar de estar separados por miles de kilómetros, somos MUY iguales… eso es muy triste. Por ejemplo:
- No existe un sistema sanitario que piense en el bienestar de las personas.
- Una persona mayor, no sirve. No se invierte en ella, mejor cuanto antes muera porque es un gasto y no produce ningún beneficio a algunos pocos. Incluso siendo rico, su destino será soportar hasta el cuerpo diga basta, y regalar su dinero a alguna residencia. Si es una persona, no adinerada el destino del anciano y la familia es asistir al suicidio social.
- El modelo médico hegemónico es lo que prima.
- Los funcionarios. En Argentina y Uruguay, se les llama ‘ñoquis’ (Es una pasta que se come los días 29 de cada mes, es como una tradición, de raíces italianas. Se les dice ñoquis, aludiendo a que trabajan solamente el día 29 que es cuando van a cobrar). Es una percepción, que no tiene fronteras.
- La ignorancia parece ser la premisa en boga. La campaña en la que más dinero se invierte. Que inculca ‘la separación’.
- Egoísmo, miseria, maldad, desapego, odios, y mucha soledad…
- La incomunicación, camina por todas las partes del mapa. Apoyada en una hiperrealidad llamada Internet (y en los Mass Media). Que crea ilusiones paupérrimas, como las de estar acompañado, de saberlo todo, etc. Y también, puede generar mucho daño. (Es una herramienta, que dándole un uso adecuado, es fantástica).
- Vivir con dinero en lugar de corazón, y manteniendo firme la idea de que con el maldito dinero se puede todo. Olvidando que el amor (en términos generales) no tiene valor monetario.
- Las palabras se han vaciado de sentido.
- La mentira es una de las armas más usadas hoy.
- La amargura camina de la mano un elevado porcentaje de la sociedad, aun con mucho dinero en el bolsillo.
- No existen ideales que defender (¿!).
- Infelicidad como tormenta.
- El engaño.
- Consumir, consumir y aparentar.
En fin… esas son solo algunas similitudes, y, lamentablemente, veo esas. Por esa razón cuando se habla de primer y tercer mundo, que es lo que queremos diferenciar?? Si lo peor de lo humano es lo que nos hace iguales. Es lo que uno elige. El mundo cada día que pasa, lo que más ofrece es soledad, y es lo más fácil para el ser humano, o sea comprarlo hecho y no luchar por cambiar de aire. También, veo muchas cosas buenísimas, que compartiré en otro capítulo. Pero quería que nos veamos en espejo desde lo feo... Al llegar a España, a pesar del amor que hemos construido con mi marido, sentía ciertas soledades, claro está, había dejado atrás mis países, mi familia, mis amigos, resumiendo: mis referentes. Pero me he dado cuenta, que -en general- se han perdido muchos referentes pero a un nivel macro. Y la gente vive como en una eterna mudanza… El año pasado tuve una conversación conmovedora, con una hermosa mujer llamada Lourdes. Fue en la Residencia de Río Hortega, visitaba a mi suegro, y esta mujer a su marido. Creo que Lourdes, merece un lugar en esta hoja, porque es un ejemplo de amor y sencillez. Haciendo referencia al estado de salud de su marido, me dice que su único deseo es que él logre volver a disfrutar de las cosas de la vida, de una puesta de sol, de cansarse caminando a la orilla de un río, de leer. Me decía, también, que a su marido le encantaría escucharme hablar, por mi acento seguramente me hubiese sacado charla y que primero, seguro me diría, que soy muy guapa. Eso significa, que al estar imposibilitado su marido, ella observa el mundo a través de sus ojos. Ese es un acto de amor gigante, y no es muy común verlo hoy. Me conmovió muchísimo, porque es una mujer que hoy vive por ella y por su marido en la manera de sus posibles que claro está, son limitados y llenos de tristeza. Esas situaciones, son las que mantienen vivo a este machacado mundo. Y son las que hacen que cada día que despierto con mi marido me sienta la persona más afortunada de este mundo, y lo ame cada día más. No todo está perdido, si muy podrido, pero hay zonas sanas en las que debemos apoyarnos. Y me da mucha bronca que gente como Fernando, el marido de Lourdes, esté mal. Una injusticia más... Estas son las impresiones de mi España hoy. España que quiero mucho, porque me ha dado algo fundamental como el aire para vivir, el amor. No sólo de mi marido, sino de su familia, de sus amigos, y de gente como Lourdes. Personas que sin ser su objetivo consciente, no hacen más que recordarte que cada vez que llenás tus pulmones, estás vivo y tenés mucha tarea en este pobre mundo: ser y hacer feliz.























La Leyenda del Pisuerga 












