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Una mirada a Estocolmo, Suecia.

lunes 26 de febrero de 2007

En la parte oriental de la península Escandinava, limitando al norte con Noruega y Finlandia, al este con Finlandia y el golfo de Botnia, al sur con el mar Báltico y al oeste con el mar del Norte y Noruega, se encuentra Suecia. Un país que a mis ojos pareciera ser un escenario de un cuento infantil. La Monarquía Constitucional, es su forma política. Según las estadísticas, es un país que posee una de las mayores expectativas de vida, y una de las menores tasas de natalidad del mundo. Y ahora que hablamos de números mundiales, me gustaría resaltar que a pesar de tener mayores expectativas de vida, paradógicamente, en el año 2004 era el país con mayor índice de suicidio a nivel mundial. En los últimos datos expuestos por la OMS, Suecia lucha con Suiza por no perder ese primer puesto. Tiene una extensión territorial de 449.964 km2, y una población de 9 millones de habitantes. El 10% de la población son inmigrantes. A partir del año 1970 cuando se desencadenaron las dictaduras militares en Chile, Argentina y Uruguay (y algún otro país de latinoamérica), la tasa más alta de inmigrantes en Suecia, provenía de esos países. Estocolmo, es su capital, su moneda oficial, la Corona, aunque el euro está instaurado, pues forma parte de la Comunidad Económica Europea. Aquí, hemos llegado a Estocolmo, estamos por aterrizar, ajustensé los cinturones!! Como verán, es el país de los laguitos, el 8,67% del territorio es agua. Eso forma parte de su encanto, la verdad es que para pasear es una belleza... En octubre de 2005, hacía tres meses que había llegado a España. Mi familia aún mantenía algo de preocupación, nadie conocía a Tasio y eso daba lugar a los nervios, es normal... En Estocolmo, vive Clara (mi madre), Coco (su marido) y Amanda (hermana menor). Decidimos ir a visitarlos. Ese año el verano español se hizo largo, nos fuimos a Suecia el 13 de octubre, y acá hacía calor como para andar sin mangas... mucho. Así fuimos, confiados y nos helamos!! Hacía un año que no veía a Clara y Amanda, a Coco lo habíamos visto, porque había viajado a Perú y al regresar a Suecia, pasó por España un día a conocer a Tasio y asegurarse de que yo estaba bien (eso fue el 7 de octubre). Vamos a dar un paseo por el centro de Estocolmo, por el casco antiguo.

Es súper pintoresco... Esta es una escalera, que nos lleva a la calle principal del casco antiguo, es una belleza la cuidad, porque conserva ese aire de antiguedad, como que todo estuviese puesto en su sitio, los farolitos, los barquitos, todo muy limpio.
Esas obras arquitectónicas, te transportan, es una belleza, a pesar de que estábamos congelados, porque allí el sol no calienta igual, fue una aventura espectacular... Eso sí, te caminás todo Estocolmo, y si ves un nativo: es pura casualidad. No forman parte del paisaje.
Insisto, para pasear es estupendo, pero la verdad que dejar Uruguay, sus playas y su clima templado, y mudarse a Suecia, no es fácil. Para empezar, tenemos la barrera del idioma, y en eso sí que son bastante cerrados. Luego las costumbres culinarias, es que es completamente diferente... a lo nuestro. Y la cultura en general. Tiene cosas buenas, como todo en la vida, por ejemplo, los sueldo de las personas están bastante acorde al costo de la vida. La mitad del sueldo se va
en impuestos, pero es cierto que podés contar con un sistema sanitario bastante sólido. Hay guarderías
públicas, hay buenas subvenciones para las madres, y se les reconocen sus derechos, como tales... Hay varias cosas que copiar a este país, y otras tantas que no... En las fotos pretendo mostrar los bello desde el ojo del turista, otro día hablaremos más de lo que significa vivir allí, sólo quiero recolectar datos más exactos, para 'no tocar de oído'. Cuando fuimos estuvimos 3 días nomás, no nos dió tiempo a ver muchas cosas, porque lo principal era estar un poco en familia. Nos tomamos un día entero para recorrer la capital.
Claro está, no podíamos pasar por Estocolmo, sin sacarnos una foto en la puerta del Museo del Nobel. Luego, fui a retirar mi premio, y eso está registrado en la siguiente instantánea.
Y un poco más de monumentos.
Vale la pena darse un viajecito a Suecia.
Tiene mucho verde, más que nada en el centro y el sur, se respira otro aire, en eso la verdad es hermosa. Ese paisaje arbolado, es la vista del dormitorio de Amanda, despertarte y ver eso... es hermoso.
Una de las cosas que me llamó mucho la atención, fue la noche que nos íbamos, viajabamos por la madrugada, y por el centro podía verse, en los bares mucha gente sola, con la cabeza sobre la barra de la borrachera que llevaban.
Sí, solitarios y soledades, quizá sea lo que confirme un poco el tinte de frialdad de los habitantes de los países nórdicos. Luego el exceso de control. Una vez, en Uruguay, asistí a una conferencia que dió un sociólogo sueco (que no recuerdo su nombre) y dijo algo que me quedo anclado en la memoria, fue algo así... 'qué en Suecia no se necesitaban tantas fuerzas policiales, porque cada sueco llevaba un policía adentro'. Un poco, me quedó esa impresión, porque todo parecía encajar -perfectamente- como en un puzzle. Pero sin embargo, como contraste, en la noche siempre se ven las otras caras de las monedas. Estructura o estructuración, vacío, soledad, pero eso sí, todo muy limpio.
PD: Tengo dos fotos, que son una joya, pero merecen un capítulo propio, así que nos volvemos a encontrar, con la 'Joya de Estocolmo'.

Diálogos con el Espejo: El Amor Epistémico.

domingo 18 de febrero de 2007

Creo que, a veces, cuando uno/a no tiene un/a novio/a, igual tiene Amor. El tema es que no sabe como canalizarlo, entonces, sucede lo que cantaba Silvio Rodríguez en una canción: “un bufón llena el lugar donde hubo un sitio para amar”. De esa relación, surgen expectativas, pero como motor patologizante. Porque (en realidad) uno busca el complemento –en el otro- desde la incompletud (recordando aquí el mito de Andrógino, de Platón). En la vida mundana, el amor se ha transformado en una Institución. Es una entidad que se organiza de determinada manera, con reglas universales y generales (algunas con valor monetario, y otras no), que se aplican rigurosamente a los casos particulares. De esa forma se neurotiza al Amor. Esto significa, que existen formas preestablecidas de amar, o sea, si en “San Valentín” no te regalo nada, es que no te amo tanto. Se inculca aquello de “encontrar la media naranja”, y esto nos está diciendo que partimos desde la carencia, algo nos falta. Ese es el prototipo del amor trivial, neurotizado. Y, justamente, en ese juego está el problema –fundamental- mediante el cual sé neurotiza al Amor. Porque desaparece la individualidad de las partes. Una persona ama tanto a otra y la otra a ésta, que son una unidad, ergo: pierden individualidad. Al ser esas personas uno mismo –esa, como una de las reglas de la Institución Amor- se le quita al otro la capacidad de Ser. El otro pasa a ser propiedad de uno. De ahí nace el sentimiento posesivo que –progresivamente- va quitando libertad al otro. Quiero proponer el Amor Epistémico, como una alternativa para pensar el Amor. Para vivir el Amor Epistémico, uno tiene que vivenciarse como Ser completo. Es una sensación que leva além, la que hace a éste Amor. Lo que avala al Amor Epistémico, es La Distancia. Distancia es aquello, que haces vos seas vos y yo sea yo. Es aquello que hace que yo ame a ese Ser que no soy yo, que es distinto a mí. Es esa distancia, la que promueve el encuentro. El encuentro del Amor Epistémico. Qué parte de conocerse uno mismo, como tal, y a su vez, reconocer nuestros límites entendiendo, que la otra persona no puede ser una prolongación de mi ser. Luego de leer esta Instantánea, en alguna parte del planeta, una mujer escribía:

“Me diluyo, mi cuerpo es viento que viaja hacia tu contorno. Frena. ¿Entrar o no entrar?
Contradicción ontológica que invade a una pregunta cuando es retórica. Eso siento.
Cambio la palabra raro por bizarro, hay que “innovar!” Austera coincidencia la sinonimitud.
Me cansé de superficies, y volvemos a la retórica y contradictoria constitución de este suspiro. Estoy en la profundidad de tu superficie.
Siguiendo el hilo invisible de estas líneas, siento -y sé- que yo vuelo mucho más allá de tu contorno. ¿Por qué da tanto miedo llamar a las cosas por su nombre? Intento creer saberlo, minúsculamente. Existe un tremendo vaciamiento de sentido, con respecto a las palabras. Esto es, en vez de decir Amor decimos Bizarro. Y así en todos los órdenes de la vida.
¿Qué es Amor?
Si amor es la distancia que existe entre tu Ser y el mío, es maravilloso.
Esa distancia en la que se propician los más placenteros encuentros, un chiste, una risa, una música, una voz. Tal vez, hasta un beso. Me entusiasma.
Si Amor es esa unión más allá de las palabras, esa sensación de paz acompañada. De saber que no es un título lo que garantiza la fundición de nuestros Seres.
Si eso es Amor, entonces vamos a vivir nuestra distancia.
Nuestro Amor Epistémico”.

Mudanza de país: ¿Por qué España? (Parte III)

sábado 17 de febrero de 2007

Este no era el viaje más largo de mi vida, pero sí el más radical. Sólo me iba a enterar de lo que me deparaba el destino que construimos con Tasio, en el momento en que pisara el suelo de Valladolid. Soy muy alocada, pero a veces pienso... La vida virtual es una cosa y la real es otra. Podemos poner un par de palmeras sugerentes y decir que estamos en el Caribe, y para quién nos ve por la cámara web, efectivamente, estamos en el Caribe y tan a gustito. Entonces, es imposible no imaginar situaciones posibles. No significa esto, bordear la paranoia, sino –por el contrario- ser realista y no pintar todas las aristas de la vida de color rosado. En todo momento fui conciente de que todo este movimiento vital podía ser un auténtico fracaso, pero si no me subía al avión no me iba a enterar, y a la vez me estaba quitando la posibilidad de arrepentirme... Uruguay, desde la altura parecía un hormiguero, hacia mis adentros pensaba: ‘Qué desprolijos somos’. Desde la ventana del avión, veía todo verde y pequeñas venas desordenadas (carreteras), me hizo gracia... Será que no nos complicamos demasiado... Salí de Montevideo a las 13:30 del 30 de julio de 2005, la luz del sol me brindó la posibilidad de observar el país y despedirme en la neonata lejanía. En el avión, a mi lado, viajaba un señor oriundo de Galicia, quién al verme tan desesperada por mirar por la ventana, se ofreció a cambiarme el asiento. Acepté. Volando algunas horas, ya estábamos en pleno océano, inmensidad por todas partes. Arriba cielo, abajo agua, nosotros y alguna que otra nube... horas de inmensidad que no hacían más que decirme que ya había cruzado una gigantesca barrera, intenté dormir pero no podía, no me sentía nerviosa, pero lo estaba. Había dejado atrás todas mis referencias y referentes, para entrar en un mundo desconocido, además: sola. Estuve 18 horas viajando, porque mi vuelo era especial, era un pasaje con un año de duración, tengo una tarjeta que me acredita como estudiante a nivel internacional, y por eso pude comprar ese pasaje. La idea era aterrizar en Valladolid, mi destino. Pero la vida nunca es fácil, tenía que saltar algún que otro obstáculo. La escala fue: Montevideo – Madrid – Barcelona – Valladolid. Logré dormir un poco, y cuando desperté fue gracias al sol que apenas asomaba sobre Madrid. Me maravillé, desde el cielo parecía una maqueta hecha a la perfección. Viste cuando tirás una piedra al agua, cómo se van dibujando las ondas sonoras, así vi a Madrid, su centro la piedra, y las ondas dibujaban la ciudad como en un movimiento centrífugo pero con límites bien marcados. Me encantó. También, me asustó un poco, es que ya estaba en territorio español, y entre esperas y cambio de aviones en dos horas estaría en Valladolid. Tenía una mezcla de sensaciones, que es muy difícil traducir en palabras... Aterrizamos en Madrid, pero fue sólo para cambiar de avión, no salimos de la pista ni pasamos por migraciones. Ya estaba rumbo a Barcelona, un calor!! Atenta a la ventana intentaba calmarme, me re emocionó ver toda la rambla, el mar de Barcelona, parecía una postal, qué belleza! Mis ojos como una cámara fotográfica. Aterrizamos, y ahora sí, pasar por migraciones, documentos y cargar para todas partes con mi bolso de mano, que pesaba como un condenado, puesto que allí llevaba un par de libros (que ni toqué en el viaje), una botella de ‘Grapamiel’, otra de ‘Fernet’ (argentino) y un frasco de ‘Dulce de leche’. Y el equipo matero por supuesto. En este aeropuerto, me equivoqué de escalera, y tuve que salir a la calle y bordear todo el edificio, o sea, cuatro cuadras (calles) casi, y con los nervios a mil, porque tenía que encontrar el sitio desde el que salía el vuelo a Valladolid, terrible miedo de perderlo! Iba casi corriendo, y no daba más, muerta de calor, desorientada, y sin dormir. Pero llegué a tiempo! Lo encontré!! Es que este aeropuerto es enorme! Subí al avión rumbo a Valladolid, a medida que el viaje avanzaba el paisaje cambiaba considerablemente, aquello parecía un desierto. Todo seco, árido, ese amarillento caluroso me daba la sensación de estar yendo a otro país, todo iba bien hasta que escuché: “en 5 minutos aterrizaremos en el aeropuerto de Villanubla, Valladolid”... Admito que cuando escuché eso me tembló hasta el alma. En milésimas de segundos pensaba mil cosas... “Cómo iba a saludarlo” “¿Beso en la boca o en la mejilla?” “¿Un abrazo?” Bobada porque una vez en la situación terminamos haciendo lo que nos sale del... alma. Ahora sí me tocaba buscar mi maleta, afortunadamente ese aeropuerto era más chico que los otros, agarré mis petates (cosas) y fui al encuentro (temblando...). Curiosamente, como una ironía del destino (o un paralelismo psicocósmico), la primera imagen que tuve de Tasio en tres dimensiones fue a través de un cristal, ya que la pared de la salida era mitad material, mitad cristal. Pero a lo lejos lo vi... no sé si volveré a repetir esa sensación alguna vez en mi vida, fue algo parecido a una película de ciencia ficción en una escena en la que el personaje pasa a otra dimensión, atravesar la puerta del aeropuerto de Valladolid, y al fin tocar y besar algo que en la distancia soñaba... es indescriptible. Nos dimos un beso el la boca y un abrazo, y dentro del deslumbramiento inicial, teníamos un tema de conversación claro: el viaje y el clima. Para romper un poco el hielo... Llegamos al Paseo de Zorrilla (zona en la que vivimos), y la primera impresión fue buena, me gustó mucho el lugar. Mientras Tasio iba sufriendo con mi maleta, subimos a nuestro nido de amor. A partir de ese día, viví con un hombre hermoso, que tiene una familia encantadora que me adoptó y me hizo sentir como si siempre hubiese vivido en Valladolid. Del otro lado del océano, mi familia, mis amigas y amigos, mi título esperando sellos en el Ministerio de Salud Pública..., mi perra Luna, mis libros... En fin, una nueva vida. Todas las relaciones al principio tienen su encanto, esto podía salir bien o mal (como todo en la vida), pienso tuve mucha suerte, porque vivimos enamorados, sigo manteniendo la emoción de aquella tarde que lo vi en Villanubla, cuando me acuerdo del viaje siempre me digo: “Qué suerte que no me acobardé y viajé”. Justamente hoy, 17 de febrero cumplimos un año de casados, y estoy más que contenta. No quiero pecar de egocéntrica, pero realmente: Me Felicito! Hasta la próxima semana.

Diálogos con el espejo: el señor que no quería ser feliz

jueves 15 de febrero de 2007

Despertó una tarde de tantas sin muchas ganas, no tardó en despegar su cuerpo de aquellas sábanas nuevas, solo para comprobar que las categorías del mundo cobran diferentes valores según la situación geográfica del observador. No era uno de sus días buenos, pero tampoco malo. El día cobrizo arañaba sus pupilas y las acariciaba a la vez, pensó si –realmente- era una buena opción enojarse, o bien, agradecer la belleza que podía apreciar. Sin tomar una decisión se vistió mirando de reojos por la ventana. Sonó el timbre del teléfono, no quiso atender, pues aún no sabía si estaba enojado... Allí encontró una excusa perfecta para decidirse: “maldito teléfono que no para de sonar”. Se enojó. Una vez vestido, decidió salir a dar una vuelta. En las películas cuando el protagonista se enoja sale a dar una vuelta y cuando vuelve a su casa se encuentra sereno, feliz... o casi feliz. Una ligera diferencia le obligó a dudar: en las películas, el protagonista cuando se enoja sale iracundo de su casa y en la puerta hay estacionado un descapotable que (además de tener la llave puesta y nadie se lo roba) le acompaña en el sentimiento. En este caso, no se cumplían las reglas del juego... Ahora se sentía más completo, porque estaba enojado y también, se creía imbécil, ya que se permitió sentir que el motivo de su infelicidad era la ausencia de descapotable. Miró su reloj con cara de desinterés y se dio cuenta que habían pasado dos horas desde el momento que salió de la cama. Estaba aburrido, y el mundo tenía la culpa... Enojado, infeliz, imbécil y aburrido... suspiró, agarró el teléfono y decidió llamar a una mujer con la que había salido un tiempo. Una mujer que ahora estaba casada, sin descapotable, pero feliz... Luego de realizar tres intentos la mujer atendió. Charla superflua, el clima, que tal te va con tu marido, bien, los perros bien, la familia bien, y la mujer que pregunta: ¿Qué querés? Y él que responde: Nada..., saber que tal estás porque lo que más quiero en esta vida es que seas feliz... La mujer sin palabras, en sus adentros pensaba como es posible que una persona le haga tantos homenajes baratos al masoquismo... Fin de la conversación, la mujer dice: cuidate, que estés bien. Las horas seguían pasando y en su casa, aquel hombre pensaba cómo el mundo era tan malo, cómo él podía estar sufriendo y los demás tan felices. Se sentó frente a un espejo y se lo preguntó. Espejo: amigo..., la vida es así. ¿Es tan malo el mundo? ¿Los demás son felices, para que vos seas infeliz? Amigo, pensemos juntos: nadie te obliga a meter la cabeza en un balde de agua. Eso sí, si la metés no culpes a otras personas de que te ahogás, no pidas a la gente que se alimente de tus obstáculos. Mejor, pensá en esos obstáculos, y buscá estrategias favorables para sortearlos. Pensá que no puede ser posible, que seas infeliz porque otro haya encontrado lo que vos no sabés buscar. Quizá estés buscando en el lugar equivocado. Intenta ser persona, naciendo día a día en ti mismo, no en lo que hacen los demás. Sí la mujer se ha casado, es su vida y su historia. Construí tu vida, partiendo de vos mismo, no del recelo, la envidia, el enojo, el aburrimiento... El hombre, puso una sábana encima del espejo, ya no quería escucharlo... por hoy era suficiente. Volvió a mirar su reloj, la ventana ahora estaba teñida de un plata solitario, era de noche y había luna llena. No lo pensó, salió a caminar. Esta vez, apagó el teléfono.

Uruguay para los Extranjeros y Uruguay para los Uruguayos

viernes 9 de febrero de 2007

Me gustaría compartir en estas líneas las diferentes visiones que tengo, de cara a la economía de Uruguay, más que nada al costo de la vida, y a la significación del valor del dinero, que creo, es algo que se vuelve confuso y hasta incomprensible si no vivimos allí. Voy a situarme en España, como país europeo, ya que llevo un tiempo prudencial viviendo aquí, y eso me permite pensar a Uruguay desde diferentes aristas. A los ojos del turismo (europeo principalmente), Uruguay es un país ideal para disfrutar de unas espectaculares vacaciones, no solamente por sus encantos naturales y humanos, sino porque –además- no supone un gasto económico exagerado. Para el extranjero, los precios son muy bajos. Cuando nos vamos de vacaciones, dentro de las fronteras españolas (o de la Comunidad Económica Europea), nos puede parecer caro o barato hospedarnos, salir a comer, a cenar, comprar ropa, etc. En este caso, las variaciones son mínimas. Londres, nos puede resultar más cara que Valladolid, en algunos aspectos, pero aún así estamos pensando en euros, y sabemos que quizá el salario mínimo de un inglés sea superior al de un español. Pero lo importante, es que pensamos con parámetros iguales, aunque hayan diferencias el imaginario económico en el que nos movemos es el mismo. Cuando cruzamos el océano, las cosas cambian... Pero curiosamente, en determinados aspectos nos sorprenderíamos. He realizado una comparación de precios buscando el mismo producto (o similar) en un supermercado español y uno uruguayo.

Observemos la siguiente tabla:
A finales del siglo XIX, Uruguay gozaba de una democracia consolidada, y llegó a establecer importantes niveles de bienestar en toda la sociedad, incluso fue el primer campeón de la copa mundial de fútbol en 1930. Cómo se solía decir por aquellas épocas era “el tiempo de las vacas gordas” o “La Suiza de América”. Ha pasado bastante agua bajo el puente, y de aquella Suiza, lo único que conservamos es el secreto bancario, del cual se aprovechan muchos facinerosos, y LOS PRECIOS europeizados... Volviendo a la tabla de precios, lo interesante de todo esto es que eso que leemos es imposible que no nos sorprenda, si tomamos en cuenta que el salario mínimo nacional no excede los 120 dólares (aproximadamente 3000 pesos uruguayos). ¿Cómo es posible que un uruguayo viva (o sobreviva), en un país dónde los alimentos básicos son impagables. Dónde los combustibles tienen el mismo precio que en España? Dónde un alquiler medio, cuesta 700 pesos? Hay algo que no cuadra... Entonces, para el turista es espectacular, no tiene que pagar luz, agua, teléfono, hacer la compra. Con esto quiero decir, que para poder entender la situación hay que pensar en pesos uruguayos. Con un sueldo digno español, para irnos de vacaciones es divino, porque además, es un país que gracias a su historia y a la sombra negra de la dictadura militar (1973-1985) se ha transformado en un “país de servicios”, esto significa, que está pensado para el bienestar del turista, no del autóctono. Los uruguayos somos viajeros por excelencia, en el país que señalen verán un uruguayo, en España habemos muchos, pero... a ver... mmm Madagascar? Sí! Croacia? Sí! Israel? Sí! China? Sí! Irlanda? Sí!! Suecia? Sí!! Y seguiríamos la lista, y en cada país encontraríamos un sí. No creo que sea casual, ni azaroso que haya tanto uruguayo por el mundo, porque en definitiva, si hay que pagar tanto por todo igual una opción sea ganar un sueldo más jugoso en otro lado... Uruguay, ha sido duramente machacado, luego de la dictadura militar, el poder se ha dividido entre vanidosos egoístas, negociantes de baja monta a los que les ha importado muy poco (o nada) el pueblo uruguayo. Me entristece mucho que un país con tantos recursos tenga que estar apretados por todos lados.... Esto no significa que toda persona que haya abandonado Uruguay, su razón fuera la situación socioeconómica del país. El uruguayo es viajero de alma y de historia... La vida pone curvas en tu camino, y vos elegís hacia dónde ir. O directamente te fabricás curvas para poder girar cuando quieras. En naturaleza, Uruguay es un encanto. La gente en general es muy amena y cálida.
Para mí este país es una belleza, le tengo mucho amor (y a la distancia, más). Pasa que es duro vivir allí, sabiendo que los sueldos son paupérrimos, y que por más que te mates trabajando, es muy difícil proyectarte. Más que nada es la incongruecia entre los precios y los sueldos. Y me da bronca! Porque en muchos aspectos, es un lugar ideal para vivir. Es tranquilo, tiene paisajes hermosos, hay mucho verde, los mares... das tres pasos en cualquier dirección y te caes al agua. Tomarse un mate en la rambla, salir a caminar por la noche con plena seguridad... Hacer un asadito abajo de un árbol. Esto de ver las fotos, me trae tantos recuerdos, y me entero, me doy cuenta de que te extraño tanto Uruguay! Tanto!
No hay que perderse conocer este país, pero es bueno conocer diferentes visiones. Esta es la mía, me gustaría que la gente ponga las suyas, para enriquecer esto.

Mudanza de país: ¿Por qué España? (Parte II)

domingo 4 de febrero de 2007

PARTE II
Los días y el tiempo pisaban todas mis esquinas, ya estábamos en el mes de julio y me había entrado el nerviosismo, no sabía como hacer para cumplir con todo lo que me había propuesto. Cenas aquí y allá, visitas... ajustar trámites, un verdadero lío y eso sumado la tristeza del adiós. Durante los cinco meses (aprox.) previos a mi viaje, mis sobrinos estaban como “lapas”, me perseguían por toda la casa. Por las mañanas Valentina (4 años), en puntillas de pié entraba a mi habitación, y cuando despertaba veía que tenía compañía. Acostada a mi lado estaba Vale. Emiliano (4,5 años), directamente, entraba a la habitación, me metía una galletita en la boca y decía: “Tía Doc, vamos a desayunar?”. Así me despertaba... Me hacían muchas preguntas sobre España, Vale le decía a su madre que se iba conmigo; y Emi, decía que cuando yo estuviera en España, se iba a tomar un ómnibus (autobús) y me iba a ir a visitar... Eso me mataba, porque las cinco hermanas siempre fuimos muy unidas, por lo que los niños estaban muy pegados a sus tías. Pero la vida es así, cuando uno dice SÍ a algo, simultáneamente está diciendo No, a otras cosas... son los gajes de la herejía. Esos meses me dejaron la sensación de que los aproveché al máximo. Mi hermana mayor, parecía que no asumía mi viaje, mi padre tampoco. Ya tenía fecha del viaje y, sin embargo, mi hermana seguía haciéndome propuestas del tipo: “Ivanna, en septiembre podríamos irnos unos días a Santana, no?”; Luego mi padre: “Ahora en octubre, cuando venga Heiner, podemos empezar la obra del Salón de Usos Múltiples de Pirizoe”. No es textual lo que escribí, pero lo que quiero decir es que hacían planes para todo el año y me incluían, como si yo no me fuera a ir, sabían que viajaba el 30 de julio. Eso es duro, porque de alguna manera es como si te dijeran... ‘no te vayas’. Sobre todo, durante mayo y junio, todas las noches nos quedábamos conversando hasta largas horas de la madrugada. Luego que se dormían los sobris, junto a la estufa a leña nos dedicamos (sin premeditarlo) a reconstruir nuestro pasado. Estábamos Valeria, Elisa, Selene y yo. Empezábamos como cuando te encontrás con un amigo que hace tiempo no ves, y le decís: “¿Te acordás cuándo...?” y así, con la concatenación de recuerdos, pasábamos horas... como volviéndonos a encontrar en y con nosotras mismas. Fue de las cosas que más disfruté antes de viajar. Nos acercábamos a julio y comenzaron las visitas de despedida, las cenas... la que tengo más presente es la tarde que nos pasamos cantando Like Prayer, con Guillermina, mi amiga del alma. En esos meses, como que los mates tenían mejor gusto, con Julio otro gran amigo que tanto nos ayudó en momentos difíciles, tomábamos unos buenos mates mañaneros, escuchando en la radio “El Espectador” el programa “En Perspectiva”... son recuerdos que no se te borran de la cabeza, afortunadamente... La percepción y sensaciones que vivieron mi madre, mi padrastro y mi hermana desde Suecia, es un capítulo aparte... Lógicamente, estaban muy preocupados, como en Uruguay. No sabían quién era Tasio, ni como me iban a ir las cosas, no todo en la vida se desarrolla en el marco de la felicidad. Mis hermanas estaban súper nerviosas por lo que dije anteriormente, pero la que mejor lo asumió, fue Elisa. Se mostraba muy emocionada, es que era toda una aventura... Todo se iba concretizando y a su vez algunas experiencias iban dando paso a tristezas. Todo aquel y aquella que haya abandonado su país, estoy segura que coincidirá conmigo que uno de los momentos más duros es “hacer la maleta”. Sabemos que podemos llevarnos 22 kilos... ¿Qué me llevo?! Es algo que me gustaría saber de la gente que se ha ido de su país... Primero hacés una selección macro, y luego ves que tenés que dejar la mitad de las cosas! A quién no le pasó? El mate viaja seguro. En mi caso viajé al verano español, por lo que solo llevé ropa de verano, 5 libros, pocas fotos, mi pollera (falda) y zapatos de flamenco, algún que otro disco... y poco más. Pero más allá de todo aquello que viajara, lo más significativo, era ver la maleta semillena en la habitación, señal materializada de que –efectivamente- te vas. A quién no se le ha piantado un lagrimón mientras armaba la maleta! La noche anterior al viaje, imposible dormir, de charla hasta las 4 de la madrugada recordando, tomando mate, agrupándonos... Por la mañana, mate y mate y en el chat, mi madre deseandome buen viaje, mi hermana de Suecia y Coco (padrastro), por turnos se despedían. También, con Tasio la última charla y el abandono del mundo virtual, ya que en cuestión de 18 horas pasaríamos a ser humanos. En el aeropuerto, mi padre, mis hermanas, mis sobrinos, mi cuñado, amigas... llantos abrazos, alegrías y lo peor de todo fue cruzar la puerta de cristal (la de migraciones), ya no estaba en Uruguay. Confieso, que en el momento que me desarmó anímicamente fue cuando despegó el avión y vi el aeropuerto de Carrasco en miniatura, y a mi manera me despedí de Uruguay, país que en la distancia, amo.
Por ahora volaremos un rato por nuestro viajes, internos, aéreos, terrestres, y la próxima semana aterrizaremos en Valladolid.

¿CÓMO DEJAR COMENTARIOS?

sábado 3 de febrero de 2007

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Indignación a la décima potencia: Una historia real.

viernes 2 de febrero de 2007

El 1 de marzo de 2006 comencé el trámite de Homologación de mi título de Licenciada en Psicología, en la Delegación de Gobierno de Castilla y León, Valladolid; Registro General. El primer paso, fue pagar una Tasa: Homologación y Convalidación de Títulos y Estudios Extranjeros, cuyo valor fue 84,89 euros. Dinero destinado al Centro Gestor: Ministerio de Educación y Ciencia; Secretaría General Técnica (En Madrid). Al momento de pagar, nadie puso ningún impedimento, todos sonreían... El día 30 de mayo de 2006, me llega una carta con un comunicado en el que se me informa que -con esa fecha- mi expediente de Homologación, ha sido enviado a Madrid, y que en un plazo de tres meses me darán una resolución con respecto a mi Título. Llega el mes de agosto, y no recibo ninguna notificación, por lo que envío una carta por correo postal (el 11/8/06). Esto, luego de haber llamado al 902 218 500, reiteradas veces, supuestamente en ese número se ofrece información acerca del estado de la tramitación, además de ser un número de pago, no dan ningún tipo de información más allá de: “su trámite está pendiente de resolución, esperando que se reúna el Consejo”. Luego de enviar la carta a Madrid, que por supuesto la envié certificada para enterarme que había llegado (más gasto de dinero), espero una respuesta, y –demás está decirlo- no obtengo nada. Con la indignación vuelvo a llamar al Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) y no solamente, no me ofrecen ninguna respuesta sino que la funcionaria de turno, sin que le hubiese faltado el respeto en lo más mínimo, me cuelga el teléfono dejándome con la palabra en la boca. Vuelvo a llamar, y me atiende otra operadora, le pido hablar con un superior, y agradablemente, el señor que me atiende me pide mi número de expediente (cosa que no hizo la señorita que me atendió anteriormente) y me comunica que mi título está pendiente de resolución, y eso depende del momento en el que el Consejo se reúna. Paso a la pregunta obvia: ¿Cuándo se reúne el Consejo? No lo sabe, todo es un misterio en el Ministerio (sí se me permite la rima). Le pregunto si han recibido mi carta (pregunta retórica) me responde que sí. Nadie me notifica que les ha llegado una carta. Pido encarecidamente poder hablar con alguien responsable, o bien alguien que tenga la carpeta con mi expediente más cerca de su escritorio. No, no, no. Eso es lo que obtengo. Y es indignante. Es mi derecho saber que pasa con mi Título, así como es mi obligación pagar 84,89 euros. Si yo no pago, el trámite no se hace. Si la Ley dice que el trámite de Homologación de Títulos Universitarios, tarda 6 meses, y actualmente llevan cuatro meses de atraso, NO PASA NADA. Es injusto. He seguido insistiendo, con llamadas telefónicas y cartas. El 28 de noviembre recibo otra carta del MEC, que me informa que tengo razón que el plazo de Homologación son seis meses, pero que si en ese período no recibo una resolución, puedo dar por denegada la Homologación de mi Título, esto luego de que la semana anterior hubieses hablado por teléfono con el MEC, y la chica de turno me dijera que esa parte de la ley no la estaba aplicando, porque había mucho trabajo atrasado y no podían con todo. He hablado en organismos que apoyan a inmigrantes, he consultado a dos abogados, le he escrito al Defensor del Pueblo, para que se ría en mi cara, y como último recurso decido llamar al Consulado Uruguayo (Salamanca), y fue la gota que colmó el vaso. Al llamar, una voz distraída responde: “Sí, dígame” , pregunto: “¿Consulado uruguayo?”, responde: ¿Sí, dígame?”. Empezamos mal..., le explico mi situación, y me dice, que la persona que atiende el Consulado no está. Esto significa que un uruguayo tiene un problema en España, y depende, exclusivamente, de que UNA PERSONA pueda atenderle. Se lo pregunto. Y fríamente, me dice que sí. En marzo cumplirá un año, el trámite. He consultado con tres abogados, todos me han dicho que no gaste energía, ni dinero, porque no voy a lograr nada. Es decir, tengo que esperar el tiempo que el MEC decida, ya no la ley... La explicación siempre es la misma: mi expediente no es el único. Y estoy de acuerdo, pero entonces, habrá que cambiar la ley... ¿No? Es muy curioso, porque hace dos meses me preinscribí en un Master de una Universidad española, he pagado 250 euros, sin ningún problema, envié una copia de mi título, mi currículum vitae, entre otros documentos, y para autenticar el título, sólo me exigían un sello de la Delegación de Gobierno (donde inicié el trámite de homologación), y el resguardo del trámite de homologación. Según el Rector de esa Universidad, mi título era oficialmente válido y reconocido, ya que fui ACEPTADA luego que estudiaron mi solicitud. La matrícula de este Master equivale a 4000 euros. ¿Aquí hay una contradicción, o es que estoy tan obnubilada? En España, no me reconocen ni los estudios primarios, eso significa que si quisiera matricularme en la Universidad, para hacer otra carrera, debería convalidar estudios secundarios. También, como soy residente comunitaria, tengo derecho de preparar una oposición, para ser funcionaria pública. Pero ese derecho lo tengo vedado en algunas esferas, como ser, “Administrativo” por no tener estudios... Eso sí, la solicitud la pagué... para que luego me dijeran que no podía dar el examen. Entonces, si pago 4000 euros, no hay problema, me reconocen el título. Pero si quiero ejercer un derecho, me dan vuelta la cara. Para colmo, ayer una señora en un contexto especial (grupo de veinte personas, mitad extranjeros/as, mitad españoles/as), realizó un acto de discriminación explicito. El primero del que fui víctima y testigo, en el año y medio que llevo en España. Estábamos presentándonos, decíamos nuestros nombres, país, profesión, y claro, cada vez que se presentaba un extranjero, agregaba -con tono angustioso- que su título estaba en trámite de homologación. Se presentaba una chica cuando la señora le interrumpe para escupir, que siempre era lo mismo, que no entendía porqué, las inmigrantes se hacían las desgraciadas con el tema de su título, siempre diciendo que estaba en trámite de homologación. Continuó sentenciando, que en vez de estar quejándose, se podrían haber puesto a estudiar una carrera otra vez... La verdad, me llenó de vergüenza e indignación. Porque esa es la imagen que esta señora vende, del pensamiento del español, que –afortunadamente- sé, es errónea... porque no toda la gente de España piensa así. Esta señora con su actitud me hace pensar que -como otras tantas personas- no tienen ni la más remota idea de lo que siente una persona cuando está lejos de su país, totalmente desamparada, cuando algo por lo que luchó unos cuantos años de su vida, un puñado de eruditos invisibles se encargan de pisotear. No sabe, lo que significa sacar una Licenciatura adelante, ni el esfuerzo familiar que conlleva. Madres y padres del mundo, rompiéndose el lomo para que sus hijas e hijos puedan estudiar en la Universidad. TRABAJO!! Es un tema más complejo de lo que parece, las personas que nos secuestran el título durante un año o más, nos están machacando los derechos. Si no pueden con tanto trabajo, con el dinero de los impuestos que pagamos, que contraten personal competente, y que dejen de negociar con las homologaciones... Porque, si luego hay que hacer exámenes complementarios a la homologación, también, deberemos pagar aproximadamente, 150 euros más la matrícula por cada uno. Ya basta!!! Negocio NO!

RESPETO!! Solamente... respeto.