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Reminiscencias de mi cotidianeidad.

jueves 31 de enero de 2008

        Estos días están sucediendo cosas importantes.

        Empezó la puja política, en la que aún no se venden calzones porque no se ha dado la situación…, pero llegará.

        Luego el sol, que a veces  quema (sí, a pesar del frío) y no se conforma con apenas calentar. Desafía a todos aquellos que creen que esas son bobadas… y estos no son delirios, sino chispazos de mis realidades cotidianamente concretas.

        Me doy cuenta que los países en el fondo son tan parecidos… Hoy me pasó algo extraño, (bueno, me está pasando en este preciso momento, aunque puedo permitirme hablar en ‘pasado’ porque el momento al que hacía referencia ya pasó…). Me subo al autobús. Para empezar no cedo el paso a un chico con notorias dificultades para caminar, condena número uno! Mal ahí, suelo ser muy cuidadosa, pero esta vez no me salió. De  todas formas eso era un flash reminiscente de la situación, no es el tema central.

        El autobús se está llenando y quedan unos pocos asientos libres. Uyyy ahí queda uno, me siento y me toca ir al lado del chico del saco gris.

        Ese chico me recuerda a un colega, ex compañero de facultad. Es extraño, porque a pesar del extenso océano que separa nuestros continentes hay situaciones, personas, momentos, olores que se repiten con tal vigencia, que cerrás los ojos y podés imaginarte del otro lado del charco. Lo de ese chico es asombroso, porque viste igual que mi compañero de facu, se mueve igual…, los gestos…, no sé es raro. Leía un libro y se reía, y en un momento se mueve, siento su perfume y compruebo que era el mismo aroma (o muy parecido)que mi colega. Opté por cerrar un poco los ojos, e imaginar que iba camino a facultad…

        No me salió muy bien, porque me acuerdo que la comodidad de este autobús no tiene nada que ver con el que me llevaba a facu  (El copsa y sus frenazos ajajja).

        En un momento que el joven gira la cara hacia mi lado, le ofrezco un chicle, y justo ahí compruebo que estoy en España, pues respondió: “No, gracias” (No, drazias, suena un poco así el ‘gracias’ de los españoles, en el Río de la Plata seseamos mucho ajajjaja).

        Pienso, que seguro a este chico le gustó mucho Roxette, en su momento. Algún día se lo pregunto y ya les cuento.

        Sigo aquí.

El robo de las palabras, Vicente Zito Lema.

domingo 27 de enero de 2008

        Este hermoso escrito, es un regalo que me dejó Diego a través del formulario de contacto. Pienso que este Diego, es aquella estupenda persona que conocí en el festejo del triunfo del Frente Amplio, en Uruguay. Que meses después volvió de su Rosario natal, y me regaló un delicioso vino. Gracias Diego, y confirmame si sos vos.

        El robo de las palabras, por Vicente Zito Lema, 24/01/08.

        Desde hace un tiempo, cuya medida exacta se pierde en un mar de calamidades, heridas sobre heridas sin tiempo a cicatrizar, hemos dejado de sentir los pies firmes sobre la tierra. Como si nada profundo nos perteneciera. Desnudos ante el espejo nadie mira por nosotros; no se juzgan los concretos actos del bien y del mal, y se naturaliza la banalidad.

        Pareciera que todo lo profundo huye del ser. La única certeza es que el mundo en que vivimos sigue siendo terriblemente cruel y su falta de sentido se repite sin respuestas.

        Movidos, conmovidos, también sujetados por semejante realidad, uno siente que va de aquí para allá en los juegos del aire, que el destino decide en soledad, y que la liviandad del vínculo con el otro se convierte en una huella sobre nuestra propia sombra.

        Por eso tenemos de pronto la necesidad de un distanciamiento. Sumergirnos en los sueños del ayer, en esa materia tan fugaz, nos tranquiliza.
En la otra orilla está el futuro, depositar allí la perfección inevitable de la historia, se convierte en un dulce consuelo.

        Sin embargo el presente existe, como un monstruo de mil brazos nos da golpes en el rostro y luego nos abandona con extrema frialdad.

        Tengo ante mí un torbellino de imágenes y situaciones. Elijo una, la infancia, acaso porque sigo convencido que allí yace la verdad, que todo lo demás que ocurre en nuestras vidas no escapa del momento en que ella es fundada.

        Confieso que he tenido un privilegio. Palabras y palabras, como aguas de río, de mar y de océano, me fueron dadas con amor en la infancia de mis primeros recuerdos.
Confieso que tengo una esperanza, de ella hablaba el entrañable Julio Cortazar: habrá un mañana en que todas las palabras estarán en todas las bocas, y entonces la muerte ya no tendrá poder.

        He ahí el cielo, perfecto, inmutable en su eternidad, mientras el viento del presente se empeña en colarse por las rendijas de la ventana.

        Salgo entonces a la calle, para enfrentar sin más vueltas la cara de la realidad. Lo que veo me espanta: miles y miles de niños se han quedado sin palabras. (De allí en más el alma se extravía sin cuerpo, la conciencia ha perdido el espacio de su materialidad).

        Las palabras (digamos la educación, porque la esencia de la educación es la palabra, que a su vez sostiene el pensamiento), también ahora se cotizan en bolsa: valen más que la tonelada de soja, el barril de petróleo o la onza de oro.

        Bien se sabe: el crimen de la pobreza tampoco perdona a las palabras. Más aún, las pervierte y humilla, al quitarlas del uso originario, amoroso y de bien público, y convertirlas en una mercancía, en un valor que se acumula, en un arma privilegiada para dominar, vigilar y castigar.

        Se las arrebata de los labios del más desdichado. (¡Vengo a denunciar un robo! ¡Se abusaron de su fragilidad!).

        Se las arrebata del corazón de la necesidad. (¡La muerte es la madre de la justicia! ¡Por eso la justicia se sienta a la diestra del Poder!).

        ¿Qué harán hoy sin palabras los niños que puestos fuera de las palabras -con cruento dolo y organizada violencia-, no tienen recuerdos ni tendrán la obstinación de la historia? (Tienen gritos, maldiciones, hambre, dolor, odio, silencio...; falta la palabra que da sentido a todo ello, y pide rendición de cuentas por todo ello).

        ¿Qué harán sin palabras los niños cuando los cielos, los dioses y los hombres cierran los ojos, cierran la boca, cierran la vida?

 

Aquí estoy...

        Este mes se me hizo muy difícil…

        El dejar de fumar me costó más de lo que había pensado, y la ansiedad me tenía un poco aplacada. Pero hay que hacer fuerza, y en eso ando.

        Desde hoy voy a retomar mi presencia en el blog, que inevitablemente quedó un poco abandonado. Tengo muchas cosas que compartir, pero se me hacía muy difícil todo…

        Me alegro de que sigan aquí, y agradezco mucho que no me hayan abandonado, a pesar de que no haya respondido a los comentarios.

        Desde mi ventana veo la luna que me invita a contemplarla, está más linda!!

        Eso.

        Aquí estoy.

 

Diálogos con el espejo: Océano.

sábado 26 de enero de 2008

        Allí en ese océano tan hermoso, se dejó hundir. Su majestuosas aguas acariciaban su pelo lejano, despeinado…

        Lo amó, bebió de él sin medida, sabiendo que luego podía ser invadida por una sed desesperante…, no paró de beber.

        Se dio cuenta al fin, que su estómago estaba lleno, por lo que, aquellas aguas ya no pintaban la misma calidez.

        Esa noche tuvo mucha sed.

        En un intento de regurgitar su sed, bebió sus propias lágrimas, para enterarse, entonces, cómo era una de las caras más ocultas de la soledad…

        Pero esa noche no se sitió sola.

La soledad: un tema para seguir... (II)

sábado 19 de enero de 2008

        Como dije en la entrada anterior, la soledad, es un tema para seguir hablando.

         Antes hablé de la soledad en la esfera del padecer, la soledad de estar acompañado, la soledad de necesitar objetos para ‘ser’.

         Pero hay otra soledad, que es fantástica. Esa a la que se refiere Chechu en el comentario que dejó en la entrada anterior.

         A esa me gusta llamarla, “la soledad del encuentro”, del encuentro con uno mismo.

         Creo que socialmente se intenta aniquilar esa soledad… Es esa soledad la que nos permite navegar hacia nuestras profundidades, esa soledad me encanta. Me recuerda a nuestro querido Zaratustra…

         “Cuando Zaratustra tenía treinta años abandonó su patria y el lago de su patria y marchó a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad y durante diez años no se cansó de hacerlo.

         Pero al fin su corazón se transformó, - y una mañana, levantándose con la aurora, se colocó delante del sol y le habló así:

         ¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas! Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila y mi serpiente te habrías hartado de tu luz y de este camino.
Pero nosotros te aguardábamos cada mañana, te liberábamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello. ¡Mira! Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan. Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza.

         Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú al atardecer, cuando traspones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico!

         Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso, como dicen los hombres a quienes quiero bajar. ¡Bendíceme, pues, ojo tranquilo, capaz de mirar sin envidia incluso una felicidad demasiado grande! ¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando a todas partes el resplandor de tus delicias!

         ¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre.

         - Así comenzó el ocaso de Zaratustra”. (Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra, prólogo. Descargar libro).

         A ese encuentro tan puro me refiero, al momento en que uno puede sentirse, verse, entenderse en relación al universo (y viceversa).  Esa soledad -que entiendo como necesaria- no se sufre, se disfruta y es la diferencia con las soledades que toqué en la entrada anterior.

         Acá el padecer va ligado a otras cosas, a otras sensaciones, que tienen más que ver con el encuentro con uno mismo, con historias, fragmentos de tiempo que forman parte de nosotros y que pueden o no gustarnos. Ese camino, no es fácil porque es verse uno mismo y lo desagradable hace menos daño si podemos localizarlo fuera, pero si lo que no nos agrada, está aquí… a veces, no se lleva muy bien.

         Por esa razón (y por otras tantas) creo que la gente huye de esta soledad.  Como dijo Carilisve, en un comentario a la entrada anterior:

“la soledad en su estado más puro; es uno de esos sentimientos, que puede ocasionar notables bifurcaciones en las reacciones del individuo, o mejor dicho, una dicotomía en los resultados. Por una parte, puede ser un sentimiento que provoca reacciones aversivas o, por el contrario, es motivo de inspiración para retomar el camino”.

         A eso me refiero…, es decir, creo que uno debe estar preparado, y sobre todo, animarse a encontrarse, lo demás viene rodado. Pero si no nos regalamos ese tiempo para nosotros, no es posible tal encuentro...

“Largo tiempo durmió Zaratustra, y no sólo la aurora pasó sobre su rostro, sino también la mañana entera. Mas por fin sus ojos se abrieron: asombrado miró Zaratustra el bosque y el silencio, asombrado miró dentro de sí”. (Ídem ant. op.cit.p9-10).

         Además de ser poesía pura, este libro me parece una belleza, y creo que habla mucho de la soledad. Otro libro que toca este tema de la forma que me gusta, es “El Principito” (de Antoine de Saint-Exupéry).

         Este tema tiene carácter expansivo. Sí, esto recién empieza.

La soledad: un tema para seguir...

viernes 18 de enero de 2008

        Una noche, de tantas…, escuchaba en mi desvelo, a uno -de los que pienso es - de los pocos grandes filósofos existente en lo que nos va quedando de mundo, Alejandro Dolina. De esto, hace algunos años, no tantos, pero sí algunos… los suficientes.

        Hablaba  con tinte humorístico, aunque tanguero, de lo que significaba en la vida de una persona el dolor de un desamor. Utilizó una metáfora que me encantó, decía que era como ir por la vida con un cuchillo oxidado clavado en la espalda. Es decir, algo molesto y siempre presente. Decía…, es muy incómodo ir al baño y al sentarse en el inodoro inclinarse un poco hacia atrás y zazzz!! El pinchazo de dolor, pues el cuchillo sigue allí.

        Esa metáfora, me resulta interesante para hablar de la soledad.
Es una sensación parecida a la del cuchillo, pero la diferencia es que este cuchillo no lleva nombre… No hay ser humano al que honrar con la culpa.
Hay muchas formas de soledad, y creo que la peor de todas es la soledad acompañada. Estar con una persona y tener sentimiento de soledad es, pienso, uno de los peores sentimientos de este planeta.

         Cuando la soledad asecha, un río no es vida que fluye, sino  un conjunto de lágrimas que en algún lugar del mapa van a dar a la mar, que las engulle, las evapora… las vuelve a llorar. Hablo con la propiedad, que me otorga el haber vivido esa sensación… donde el frío duele, el calor quema, la distancia destroza y la cercanía mata. Lentamente, pero mata. Mata el arte, la creatividad, las ganas…

         No es depresión, eso es un capítulo aparte. Es tristeza de saberse solo, hasta con uno mismo. Es no hallarse, no sentirse…  Es sufrir de forma apagada, o ser  felicérgico (feliz sin razón). Eso es la soledad, para mí eso es “La soledad” desde la esfera del sentir, desde lo humano más íntimo.
Luego, pienso que lo que más suele verse es la soledad como “institución”, o dicho en otras palabras: “Soy a través de”.

         Esa forma de ser conlleva quizá a la mayor soledad, porque incita desde lo más paupérrimo, el desencuentro con uno mismo.
“Soy a través de” mi coche que vale ($$$$$) 150.000 euros, o 'a través de' mi vaquero que es Levis, o mis zapatos que son “X”. O mi barrio que no pertenece a la turiferia, o mi marido que es “el re empresario”, o mi título de doctor”. A esto llamo, “soledad como institución”, porque es una soledad impuesta sibilinamente, en la que es muy fácil caer. Además, es terrible, porque todos los objetos definen a la persona..., por lo cual al no tenerlos ésta, deja de existir.

         Hace  un par de semanas (o más) vi un episodio de “Camera Café” , en el que una de las empleadas de la oficina que siempre va con tacones altos, se le rompe uno, y eso fue como que se le cayera el mundo. Representa muy bien lo que quiero decir respecto de la soledad como institución. La chica de tacones altos siempre es soberbia, trata con cierta altanería a sus compañeros, y cuando se le rompe el tacón, se derrumba…, baja los hombros, baja el tono de voz, acepta órdenes, pide disculpas…, baja las orejas. Se vuelve sincera y explica a sus compañeros de trabajo que ella sin tacones no es nada, se siente una cucaracha, pero que cuando se pone tacones se siente muy importante y más que todos los demás. Al día siguiente, hombres y mujeres van todos con tacones! Está muy bueno el capítulo (Voy a ver si lo consigo).

         Representa, o bien ilustra lo que venía diciendo de la soledad…, pienso que socialmente, se inventan artefactos que hacen que se incremente la soledad en la gente. 

         Y con esto no quiero decir: “Yo no me compro cosas de marca porque a mi la soledad no me pica así nomás”…, o sea, si me gusta un perfume de Dior, me gusta y punto. No va por ahí…

         Lo que se convertiría en un problema, es si yo sufro muchísimo… ‘Si no tengo el perfume, no me hallo’, ese es el problema.

         Por todo esto, amigos y amigas, pienso que muchas veces, la soledad es como un cuchillo oxidado clavado en la espalda, porque cuando llegás a casa y te sacás toda la ropa, todos los artilugios… y te acostás a dormir, ese maldito pinchazo sigue ahí… Eso es la soledad

         Pienso que uno es –siempre- constructor y construido, en nuestro imaginario social, y en nuestra vida, en términos generales. Por lo cual si esa la soledad aparece y ataca, en parte somos nosotros quienes ayudamos a que eso suceda...

         Así que, si estamos a tiempo de identificar de dónde o desde dónde nos nace esa sensación, pensemos y hagamos lo posible por no padecer lo del cuchillo…, si ya no podemos identificarlo… pidamos ayuda, porque pinchando la omnipotencia, o la soberbia,  la soledad es pasible de ser ahuyentada, al menos... algún que otro paso.

Reglas del juego...

lunes 14 de enero de 2008

        Los retos que uno se pone en la vida, resultan ser, en ocasiones, más importantes de lo que imaginamos. Me he puesto un reto. Desde el 7 de enero no pruebo ni un pucho! Está bueno porque dejamos de fumar juntos (Tasio y yo), y eso significa, entre otras cosas, que nuestra alcancía irá creciendo, y podremos ir a Uruguay el verano próximo. Impecable!


        Estos días…, mono mediante (sindrome de abstinencia), se me dio por pensar mucho, por cansarme de algunas cosas, por alegrarme por otras. Descansé y me cansé, y aquí estoy nuevamente, llego de trabajar molida… de derrochar  talento en estupideces… , de confirmar una y otra y otra vez, que hay cosas muy importantes que no funcionan… , que las estadísticas son una gran mentira que dependen del estado de ánimo de 3 o 4 personas, o 5…


        Me paspa derrochar talento!! Es que para algunas cosas sé que lo tengo, que valgo…, pero me tienen infravalorada. Es pasajero…, no me quema, me río, pero NO AGACHO LAS OREJAS, simplemente sigo las reglas del juego…  (en el que existen trabajadores de 1ª,2ª, 3ª y - X, categoría...).

        Me centro en mis exámenes, me cuesta… pero lo voy a lograr.


        Esos son mis planes.


        Próximo tema: La soledad.

La vida de los otros: Una obra maestra...

sábado 5 de enero de 2008

      Una verdadera exquisitez.


      La vida de los otros”, es una película de origen alemán, creada en el año 2006. Está ambientada en la (no tan antigua) República Democrática Alemana, y con su trama nos lleva de paseo a los cánones más profundos de la soledad, pero en estado puro.


      Los ‘fondos y las formas’  estaban en su sitio, hasta que al capitán Gerd Wiesler (Ulrich Mühe), uno de los mejores oficiales de la policía secreta del régimen comunista (Stasi), le destinan la misión de vigilar a un matrimonio compuesto por un escritor muy reconocido, Georg Dreyman (Sebastian Koch) y una famosa actriz Christa-Maria Sieland (Martina Gedenk).
Pienso que esta película es una obra maestra, por eso decidí dedicarle una entrada. 


      Todos los personajes están sumamente cuidados, gestos, posturas, miradas…  Y la trama toca temas de un profundo contenido humano.
El capitán Gerd Wiesler, un hombre sombrío, frío, rígido. Su cuerpo y su forma de desplazase en los espacios nos dejan (en un principio) la sensación de que lleva en sus venas los estatutos y reglamentos de la Stasi (“Ministerium für Staatssicherheit”, Ministerio para la Seguridad del Estado). Su cuerpo, no sus ojos…


      Todo tiene su lógica… en un régimen dictatorial siempre existe una escisión entre el ‘pensar’  y lo que podríamos llamar… ‘conciencia moral’. ¿Por qué? Porque el ‘pensar’ implica un retrotraerse hacia sí mismo, eso implica peligro. Pues, el pensar puede tirar por la borda creencias, o bien poner en cuestión lo que es dado por sabido, destruye axiomas en tanto aquellas verdades que tanto conocemos pasan a tener signos de interrogación. Por lo tanto para un régimen dictatorial, no es operativo el ‘pensar’…


      Al  comienzo de la película, hay una escena en la que el capitán Gerd Wiesler, interroga a un ‘subversivo’, y simultáneamente, vemos como enseña a los futuros colegas, la tarea. Estremece la frialdad y rectitud con qué lo hace, porque además, pueden vislumbrarse elementos pedagógicos exhaustivos. Amparados en el sentido de la obediencia absoluta a la autoridad (no a la ley, sino a la autoridad), que a su vez delinea una fuerte indiferencia hacia el prójimo y una aparente ausencia de sentimientos (tanto de culpa, como de cualquier tipo de sentimiento).


      En esta parte de la película, el capitán está en la fase de ‘aceptar ordenes’, que defiende casi como a su vida (o más), pero cuando comienza su tarea de vigilar al matrimonio de artistas, la película pega un giro de 180 grados.  
El rudimentario (moderno para la época) panóptico, va desenmascarando lo más esencial de un ser humano. El capitán no solamente ‘escucha’ a  los sospechosos, sino que poco a poco se va metiendo en la historia. Su cuerpo mantiene la rigidez de la obediencia, pero sus ojos se permiten emocionarse, y es ahí cuando más se encuentra con él mismo, se ‘piensa’, siente…
No quiero dar más detalles de la película, porque como les recomiendo que la vean, no quiero estropear la emoción.


      Pero sí, agregar que, cuando el capitán se introduce anónimamente en la vida del matrimonio, la película nos transporta a la otra cara del régimen, ‘los perseguidos’, los que cuestionan, los que piensan, los que sienten… A tal punto que te da la posibilidad de ‘vivir’ esos estares, esa sensación de ahogo, de no poder ‘ser’ (ausencia total de libertad), frustración…


      Y como denominador común, la soledad en estado puro (que merece un capítulo aparte).

 

Primeras letras del 2008...

jueves 3 de enero de 2008

       Arranca el 2008! Me gusta como empezó.


       En estos días he aprendido lo que significa trabajar en un ordenador en condiciones.  Tengo nave nueva! Y va a full. Lo que antes me llevaba 3 horas ahora me lleva media! Que emoción!

       Es una inversión muy buena, porque desde ahora hasta junio tengo que hincar los codos!! Empecé a estudiar ayer… voy a agarrar ritmo el fin de semana porque me estoy acoplando al horario laboral, nuevamente. En junio doy los exámenes que me exonerarán de la casilla: “Sin Estudios”.  Y la verdad, tengo entusiasmo.


       Este año tiene pinta  de traer algunas sorpresas…, sé esperar, sé buscar…
       Espero que hayan empezado bien el año y que continúe con esa característica, y con todas las que quieran que tenga.

 
       A ver si empieza a rodar el mundillo blogger otra vez!!


PD: Próximo tema:” La vida de los otros”. Sí, eso.

Bienvenido 2008!!!

miércoles 2 de enero de 2008